
“LA VUELTA AL COLE” PARA TODOS
La vuelta al “cole” o a nuestras actividades, horarios y rutinas que conforman la normalidad de nuestra vida a veces resulta complicada tras un largo período vacacional. Esta vuelta exige readaptaciones por parte de todos, padres, madres, hijos e incluso otros familiares que también se ven involucrados en dicha “normalidad”. Por ello, a continuación aparecen algunas orientaciones que quizá puedan ayudarnos a afrontar de forma positiva el inicio del nuevo curso.
- ¿Qué horario debemos empezar a seguir para que a los niños les sea menos 'traumática' la vuelta al colegio?
Como nos ocurre a los adultos, en general, la vuelta a la rutina es más fácil cuanto menos difiera ésta de los hábitos que hemos mantenido durante el verano así como cuanto más gradual sea esta nueva adaptación.
Lo más aconsejable es ir poco a poco introduciendo los cambios que vayamos a mantener durante el curso, por ejemplo los horarios de sueño o de comida pueden comenzarse cuanto antes, para después ir adaptando los cambios relacionados con la vuelta al colegio, horarios de actividades, etc. Resulta muy beneficioso ir informando a los niños de estos acontecimientos que van a ir ocurriendo, facilitándoles de esta manera la capacidad de anticipación de las nuevas rutinas y, por tanto, proporcionándoles mayor seguridad.
- ¿Cómo volver a las normas y los encargos, tras un tiempo un poco más relajado?
Lo ideal es no haber roto con las normas y responsabilidades durante el periodo estival, especialmente cuando hablamos de normas fundamentales, aunque las normas más accesorias de convivencia y orden suelen relajarse durante este tiempo. Igual que ocurre con la vuelta a la rutina, lo más aconsejable es ir poco a poco recuperando dichas normas y responsabilidades en la familia para, poco después, ir incrementándolas según la edad. Los límites deben quedar claros desde el principio, para que la vuelta a la disciplina no suponga un problema más adelante.
Comenzaremos con las normas más importantes (pocas, dos o tres), las que sean consideradas como prioritarias según cada familia, y poco a poco iremos normativizando aquello que consideremos necesario.
- Los adolescentes que han ganado un poco más de libertad en el verano, ¿cómo hacerles ver que las cosas ya no son como en verano?
Es muy importante que antes de esa libertad que los adolescentes han experimentado hayan sido conscientes de que se corresponde con un privilegio que han conseguido tras un largo curso de esfuerzo y superación, pues de lo contrario no resulta adecuado que hayan disfrutado de ella en la misma medida que si se hubieran esforzado. Es importante que aprendan que los refuerzos positivos están asociados al esfuerzo y al trabajo y no que son independientes de éstos. Por ello, será más fácil que comprendan la relación entre estas variables y, por lo tanto, la vuelta al curso comprenderá un nuevo año de esfuerzo al que se enfrentan más relajados, descansados y tranquilos pero con voluntad de nuevos esfuerzos.
Del mismo modo que comentábamos anteriormente, podemos hacerlo de forma gradual, volviendo poco a poco a las rutinas y responsabilidades previas. Esto resultará más fácil si estaban bien consolidadas con anterioridad, de lo contrario, debemos comenzar un proceso de normativización que debe pasar por la negociación en la adolescencia.
- La vuelta a la normalidad de la vida familiar.
La vuelta a la vida familiar en muchos casos supone un cambio, pero como hemos comentado anteriormente, todo requiere de una adaptación gradual y de tener muy claros algunos criterios. En general, la relación matrimonial o de pareja plantea más problemas durante las vacaciones donde los horarios hacen que pasemos más tiempo con nuestra pareja y, en ocasiones, esto genera mayores discrepancias. Una vez finalizadas las vacaciones y vuelta a la normalidad, lo más importante es establecer criterios claros entre las dos personas, poseer una buena comunicación, una adecuada afectividad que se base en el cariño y el respeto, y el establecimiento de espacios y actividades de ocio compartido que permitan obtener experiencias gratificantes en pareja o en familia.
- Propósitos para este curso que comienza: formarnos más y mejor, dedicar más tiempo a nuestros hijos y a nuestra pareja, proponernos realizar ejercicio...
Normalmente los nuevos propósitos surgen tras el verano, periodo donde hemos hecho más excesos o hemos llevado un ritmo de vida demasiado relajado. Por ello, es importante establecer de forma firme los propósitos que nos proponemos y las razones de por qué los pretendemos conseguir, concienciarnos de ellos y su importancia, pues de lo contrario nunca llegaremos a lograrlos y nos quedaremos sólo en el intento. No es conveniente proponernos muchos objetivos al mismo tiempo, pues tendremos la sensación de que son inabarcables y es posible que no logremos ninguno.
Es conveniente priorizar aquellos que consideramos más importantes o necesarios y una vez definidos, establecer los pasos a seguir para lograrlos adecuadamente. Por ejemplo, en el caso de formarnos en un idioma:
- Deberemos definir en qué idioma queremos formarnos y por qué (por ejemplo, en inglés porque amplía las ofertas laborales, me permite una mayor autonomía al viajar fuera, etc.)
- Pasos a seguir: buscar un centro (academia, etc), consultar precios, horarios, etc.
- Realizar una matrícula
- Establecer un horario de esfuerzo y estudio personal (iré todos los lunes y miércoles) y persistir en este esfuerzo, pues pasado un tiempo se habrá convertido en un hábito para nosotros y resultará más fácil mantenerlo. En los hábitos lo más difícil es instaurarlos y no tanto mantenerlos, por ello hay que concienciarse del mayor esfuerzo al principio.
Cristina Molinero Pérez.
Psicóloga.
Departamento de Orientación.
Colegio Santa Gema Galgani.
15 septiembre 2011
"LA VUELTA AL COLE" PARA TODOS
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