24 enero 2014

QUEREMOS QUE NUESTROS HIJOS NOS ESCUCHEN, ¿CÓMO PODEMOS ENSEÑARLES A ESCUCHAR?


QUEREMOS QUE NUESTROS HIJOS NOS ESCUCHEN, ¿CÓMO PODEMOS ENSEÑARLES A ESCUCHAR?


Todos coincidimos en que escuchar es una de las cualidades más importantes de la comunicación verbal y es fundamental en la relación social con otras personas. Sin embargo, también coincidimos en que no es fácil saber escuchar a los demás y, en ocasiones, a todos nos cuesta hacerlo, por ello también a los niños les cuesta enormemente hacerlo. No obstante, nuestra tarea como padres o educadores es facilitarles las herramientas necesarias para lograrlo. Por esta razón, aquí os indicamos algunas orientaciones que pueden servirnos de utilidad para enseñar a escuchar a los niños.

En primer lugar, debemos de ejercer como modelos adecuados de conducta ante nuestros hijos en éste y todos aquellos comportamientos en los que deseamos educar. En este sentido, resulta muy adecuado que vean en nosotros personas que saben escuchar y escucharles.

Por otra parte, debemos explicar a los niños la importancia de escuchar así como hacer explícitas nuestras expectativas para que nos escuchen y nos obedezcan cuando les pedimos hacer algo. Los niños, especialmente los más pequeños, por lo general intentan complacer a sus padres casi siempre. Una vez explicada la importancia de escuchar, también es primordial asegurarnos de que tenemos la atención de nuestros hijos cuando les hablamos. Los niños tienden a distraerse fácilmente ante cualquier estímulo novedoso, original o intenso, así que si la televisión está encendida o ellos están muy concentrados en un juego podrían no escucharnos. Podemos solucionar este problema pidiéndoles que respondan cuando les hablemos. Por ejemplo, cuando digamos su nombre podrían responder diciendo "Sí, papa" o “Dime”. De esta forma sabremos que tenemos su atención y podemos continuar con nuestra petición, sabiendo que nos está escuchando. Por ello, podemos decirle a nuestro hijo que esperamos una respuesta cuando mencionamos su nombre. Si no obtenemos esa respuesta, debemos acercarnos hasta cerciorarnos que tenemos su atención y entonces volveremos a decir su nombre.

Además, resulta adecuado acostumbrar a nuestros hijos a escuchar y a responder cuando les digamos algo. Si le pides a tu hijo que haga algo y no escucha, los padres a veces tendemos a repetirlo (en ocasiones hasta el infinito). Sin embargo, esto no es lo más adecuado, pues si le pedimos que haga algo cinco veces antes de que obedezca, le enseñaremos que realmente no tenemos una intención clara (al menos las cuatro primeras veces que lo mencionamos). De esta manera, estaremos normalizando su comportamiento pidiéndolo una y otra vez. En su lugar, resulta más efectivo pedir que haga algo y si no lo hace, preguntarle si nos ha escuchado. Si es así, y realmente no nos ha escuchado, entonces repetimos la petición. Si sí nos ha escuchado, resulta más efectivo eliminar cualquier distracción hasta que lo cumpla.

Por otro lado, refuerza las buenas técnicas de escucha. Cuando más motivados estén los hijos para escuchar, más posibilidades tendremos de desarrollar la técnica rápidamente. En este sentido, podemos lleva a cabo juegos que refuercen la escucha, tales como “Simon Dice” y “Luz Roja, Luz Verde”, los cuales exigen a los niños que escuchen y presten atención. Cuanto más juegues a juegos de escucha, más y mejores serán las técnicas de tu hijo.

Por último, fomenta la comunicación con tus hijos, cuéntales historias, hazles preguntas y haz que crucen palabras. Cuanto más compartas y te relaciones con tus hijos, hay más posibilidades de que te respeten y te escuchen.

Cristina Molinero Pérez
Psicóloga.
Departamento de Orientación.
Colegio Santa Gema Galgani.

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